10 de enero de 2009

LA VIOLENCIA DEL COBARDE


“Ese cerdo esta mirándole el culo a mi novia.
(…)
Le golpeo la cara con mis nudillos. Uno, dos, uno, dos.
Cada vez más rápido, cada vez más fuerte. El alrededor deja de existir. No me importa. No le importa. (…) Respiro fuego. Mi piel transpira humo.
(…)
De la nada, surge esa niña.
-¡Deja a mi papá!
Soy el mayor cobarde del universo.
Quiero huir de allí. Me siento como el trozo de mierda más despreciable de la creación.
Para escapar, golpeo con mis nudillos, cada vez más rápido, cada vez más fuerte. (…) Los dos están derrumbados en el suelo. La niña y su padre. Yo sigo golpeando.
(…)
Aunque nadie me crea, lo siento. No puedo huir. Me siento como el trozo de mierda más despreciable de la creación.”

Extracto de LA VIOLENCIA DEL COBARDE, de Marv

5 de enero de 2009

NOCHE DE PAZ, NOCHE DE HORROR

Hoy me voy a cargar a mi mujer y a toda su familia.
Hoy, en nochebuena.

...


"Un hombre de 45 años la emprendió a tiros con la familia de su ex mujer en Nochebuena en Covina, una localidad cercana a Los Angeles (California). Vestido de Papá Noel, Bruce Jeffrey Pardo irrumpió en la casa de sus ex suegros y mató a ocho personas que celebraban la tradicional cena navideña, antes de incendiar la casa y suicidarse de un disparo.
(...)
Según fuentes policiales citadas por Los Angeles Times, entre las víctimas mortales de sus disparos estaría su ex mujer y sus ex suegros, aunque todavía no han podido ser identificados porque los cuerpos quedaron calcinados. Varias personas más resultaron heridas, entre ellas una niña de ocho años y una chica de 16."

Extraído de http://www.elpais.com/articulo/internacional/Hallado/noveno/cadaver/masacre/cometida/hombre/vestido/Papa/Noel/Angeles/elpepuint/20081226elpepuint_6/Tes

MIEDO O PEREZA

video

He aquí el ser humano.

Nada más.

Ni nada menos.

Extraído del film Waking Life

4 de enero de 2009

EL LOBO


"(...)Entonces cayó sobre la nieve una luz de un rojo tenue, suave, extraña. El lobo se incorporó con un gemido y volvió la hermosa cabeza hacia la luz. Era la luna que, gigantesca y roja como la sangre, salía por el Sureste y se alzaba lentamente en el cielo turbio. Hacía muchas semanas que no había sido tan grande y roja. Los ojos del animal agonizante se clavaban tristemente en el opaco disco lunar, y nuevamente un débil aullido resonó con un estertor, sordo y doloroso, en la noche.

Se aproximaron pasos y luces. Campesinos embutidos en gruesos capotes, cazadores y jóvenes con gorros de piel y pesadas polainas, venían pisando la nieve. Sonaron gritos de júbilo. Habían descubierto el lobo moribundo; dispararon contra él dos tiros, que no dieron en el blanco. Luego vieron que se estaba muriendo, y cayeron sobre él con palos y estacas. Pero él ya no sentía nada.

Con los miembros destrozados, lo bajaron arrastrándole hasta St. Immer. Reían, se ufanaban, se prometían unos buenos vasos de aguardiente y café, cantaban, renegaban. Ninguno de ellos veía la belleza del bosque nevado, ni el brillo de las cumbres, ni la luna roja que flotaba sobre el Chasseral y cuya luz tenue se reflejaba en los cañones de sus fusiles, en los cristales de la nieve y en los ojos vidriosos del lobo abatido."

Extracto de El Lobo, de Hermann Hesse